Hoy os traigo un proyecto que, sinceramente, tiene una pinta brutal: Lagos de Lousada.
Su filosofía es de las que me gustan: usar la pesca intensiva como motor económico para crear algo mucho más grande y, sobre todo, para regenerar la naturaleza. Os lo resumo rápido, porque lo tienen planteado en tres fases muy top:
- Fase 1: Arcoíris, cabañas y cero burocracia. Arrancan con un lago de trucha arcoíris donde la idea es pescar, limpiar y a la sartén. ¿Lo mejor? Al ser un coto privado, ¡te olvidas de la licencia de pesca! Ideal para quitarse el mono o llevar a los novatos (tienen equipos básicos allí mismo). Además, van a montar cabañas en los árboles y un chiringuito para tomar algo. Todo el dinero que genere esta fase irá directo a crear un ecosistema vivo y plantar un bosque atlántico. Un win-win de manual.
- Fase 2: Turno para los carperos. Con el éxito y la tracción del primer lago, el siguiente paso es abrir un segundo espacio exclusivo para la pesca de la carpa. Id preparando los boilies.
- Fase 3: La joya de la corona. Aquí es donde me quito el sombrero. El gran objetivo del proyecto es acondicionar el lago principal (¡un bicho de 20.000 m²!) creando frezaderos naturales para recuperar la trucha autóctona. Quieren convertirse en el referente absoluto en la conservación y cría natural de nuestra especie más mítica.
En definitiva, un proyecto donde cada lance suma para cuidar nuestro entorno y devolverle la vida al río. Da gusto ver iniciativas así en España. Habrá que hacerles una visita y mojar los hilos en cuanto abran.



