Estamos pescando en zonas con muchísimos peces, solo hay que engañarlos y dedicarse a disfrutar de estas peleas tan salvajes.

Manejando la caña de cásting o spinning como una espada láser, y el pato como una prolongación de nosotros podremos cabalgar el río como en un rodeo y pescar barbos en sitios imposibles con lances imposibles. Todo a toda velocidad.

¿Por qué pescar barbos con esta modalidad?

Esta técnica que voy a describir, empecé a practicarla por casualidad.

Desde hace años, me dedico a recorrer largos tramos de ríos grandes, medianos y pequeños en busca de lucios y luciopercas. Cada año hay más especies en más sitios y cada año los barbos de río son más agresivos, escalando posiciones en la pirámide depredadora.

Tanto esto es así, que en muchas ocasiones los barbos ganan todo el protagonismo y piden todos los lances de una jornada. En cualquier caso los señuelos y las técnicas son parecidos y podemos estar buscando varias especies a la vez con garantías.

He cogido barbos en río buscando basses, con spinners para lucio, con pikis, lipples y shallow cranks para lucioperca,  y por supuesto con jerkbaits.

Trucos, consejos y advertencias.

Vamos a pescar casi siempre en corriente, y muchas veces a una velocidad considerable.

Lo primero y más importante es prepararnos para esta manera de pescar: importante llevar todo bien sujeto en el pato, evitar barras o cualquier cosa encima de las rodillas que nos impida salir del pato rápidamente. 

Lo ideal es meterse con neopreno húmedo o ,en su defecto, si hace frío y tenemos que llevar vadeador tratar de no llevar mucha ropa encima por si nos caemos al agua.

Un chaleco salvavidas también puede ser de gran ayuda en éstos ríos

A menudo pasamos por zonas muy complicadas, nos chocamos con palos y piedras y no es difícil caerse del pato.

Lo realmente divertido es bajar muchos kilómetros, rápido y por zonas desconocidas. Cuando ya conoces un tramo y sabes por donde coger los saltos y como tratar cada zona ya no es lo mismo, las sensaciones no son tan intensas.

Lo ideal es analizar bien los mapas y las zonas que a priori nos parezcan potencialmente peligrosas y anticiparnos, tener estrategias preparadas para cada “marrón”. Es indispensable invertir unas horas en repasar estos puntos peligrosos desde fuera del río.

Si hacemos un trabajo previo realmente serio, es cuando podremos ir al límite con confianza, conseguir capturas brutales y tener peleas salvajes.

Esto es, básicamente, coger una especie abundante y relativamente fácil de pescar como es el barbo, y pescarlo de una manera radical. 

Es importantísimo tener muy en cuenta que los grandes ríos barberos son peligrosos, cambiantes y con puntos muy traicioneros.

Son ríos donde perfectamente te puedes ahogar en un descuido, por eso hay que estar muy pendientes de todo, anticiparnos y, sobre todo, no practicar esta pesca si no llevamos muchas horas de pato en río.

La teoría manda pasar los rápidos de espaldas, la teoría dice que de espaldas no hay que lanzar.

Lanzar a zonas pasadas está prohibido pescando deprisa, siempre hay que lanzar hacia delante calculando la velocidad que llevamos por si enganchamos el señuelo, que nos dé tiempo a trazar la línea y sujetarnos en la orilla.

Cuidado cuando vayamos de frente lanzando. Piernas arriba porque si te trabas bajando de frente, voltereta y el pato te pasará por encima.

Hay infinidad de movimientos de cintura y aletas que combinados nos ayudan en determinado tipo de remolinos, saltos y demás obstáculos.

Estas cosas hay que aprenderlas poco a poco.

Podemos abordar tramos pequeños, zonas concretas y después ir uniéndolas poco a poco. Con tiempo, con calma.

No hace falta hacer el loco, es fundamental habituarnos a pescar en corriente primero y tener un revés perfecto y un buen drive, piernas, cintura… Esto sería como querer jugar al hokey hielo y no saber patinar muy muy bien sobre hielo.

La foto del pez y la importancia de tratarlo correctamente

Es importantísimo tratar muy bien a los peces, no cansarlos hasta la extenuación en la pelea. Cobrarlos aún con vida, tres fotos y sobre todo estar siempre rodeados de agua o verde, donde los peces no se lastimen si caen. 

pesca de barbo con lombriz

Cada pez que pesquemos y soltemos nos dará más nivel. Cada vez jugaremos más con ellos sin dañarlos lo más mínimo. La acción de pesca es muy divertida, la pelea más, y la manipulación más todavía. 

La gama de expresiones y sonidos que emiten los barbos es abrumadora.. 

Cuando un pez no quiere foto y se endiabla pues al agua y listo. Si realmente queremos foto, pues con estos peces y en semejantes ríos, lo suyo es irse a una orillita verde o amable para esto. 

Vienen curvas. No es fácil hacerse buenas fotos con estos peces sin dejarlos ya K.O. sin que se muevan.

Lo ideal es no practicar en exceso con ningún pez pero sí hacerlo un poco con todos. Hay posturas que les relajan y otras que los hacen saltar como un muelle.

Tan importante es capturar un pez como el final feliz. Un pez recuperando la corriente en plenas facultades y saliendo casi perfecto del encuentro con nosotros, los pescadores. Dejando atrás la ambición y el ansia por la foto y los likes en Facebook es posible tratar realmente bien a los peces y que se vayan perfectos. 

Técnicas para la pesca del barbo a spinning o casting

Hay mil maneras de clavar barbos en río con equipos de cásting y spinning.

Podemos buscarlos en velocidad con jerkbaits por las corrientes como si fueran truchas.

Otras veces estarán apostados en los remansos entre la cobertura, como basses o lucios.

Echa un vistazo a como pescar lucios en corrientes, es muy parecido a la pesca de éstos ciprinidos.

Hay días para todo, pueden funcionan mejor las raseras o caídas de agua o la clave puede ser machacar los parados por la superficie o por el fondo con los pikis, pero pescar parados.

Hay que tener muy presente que no estamos optando por cualquier pez. Solo un porcentaje de los barbos que están, se han especializado en comer alburnos y otros peces. Por eso, cada ejemplar ha llegado a desarrollar esa costumbre por su cuenta, de manera individual. 

Sí bien es cierto que muchas veces se concentran en puntos con alburnos y colaboran entre ellos, la realidad es que esos ejemplares grandes, son solitarios, y cada uno desarrolla sus propios sistemas.

Por estas cuestiones es posible complicar la jugada y darle todas las vueltas de tuerca del mundo;

Tenemos un río enorme, miles de peces agresivos y todas las técnicas que se nos ocurran a nuestro alcance. Las combinaciones son infinitas.

Mis técnicas de pesca para barbo

1.-Jerking estático.

Esta técnica se basa en un rececho, pero en corriente.

Esto lo suelo hacer anclándome en la parte superior de un remanso, para desde ahí trabajar toda la línea del corte entre la corriente y el parado. Los remolinos.

La técnica consiste en lanzar el jerk a la parte inferior del remanso río abajo y darle tirones en un punto fijo sin recoger. Sin moverlo del punto. Para esto es básico que suene lo más posible. A los barbos les vuelve locos un jerkbait con bolas. Esto sería en esencia lo mismo que buscar siluros con un clonk, buscamos atraerlos desde lejos.

Podemos mantener unos minutos el jerk estático y recogerlo un metro y seguir así progresivamente hasta que hemos pescado todo la línea de remolinos del remanso. En puntos realmente calientes donde sabemos que cazan, esto, es sencillamente letal. En verano y momentos de gran actividad en el río suele ser casi instantáneo, y en invierno estamos optando por peces grandes.

Hacer esto es muy interesante siempre que pescamos río abajo, el hecho de dar un movimiento endiablado al jerk pero sin desplazarlo.

Este trabajo lo podemos hacer igual con un shallow crank o un lipless.

Lo importante aquí es trazar líneas imaginarias en nuestra cabeza para definir la trayectoria del señuelo y donde debemos estar nosotros para conseguirla sin fastidiar la zona con aleteos innecesarios.

Estando clavados en un punto lo normal es que el barbo arranque en modo turbo a la corriente. Aquí llega el dilema, permanecer en el sitio y el carrete echando humo o descolgarnos con el pez.

En la primera opción tendremos una pelea violenta, incómoda y trepidante, pero no perderemos la posición. Dejándonos caer tendremos la pelea ideal en medio del tiro de la corriente pero perderemos cientos de metros de río hasta que cobremos al pez.

Muchas veces merece la pena porque es lo más divertido que existe; pelear un pez potente en caída libre. Otras veces no tendremos más remedio, y, o nos, vamos con él o lo perdemos.

¡Ojo con el efecto dominó!

Cuando espantamos un lucio o un bass no suele tener grandes consecuencias, ya que suele pasar de un escondite a otro y no tenemos más que avanzar unos metros y seguir con lo nuestro.

En el caso de los barbos no funciona así.

Sin darnos cuenta, podemos espantar a un barbo con las aletas y al salir éste en estampida puede contagiar a muchos otros peces y fastidiarnos una zona realmente grande.

Evidentemente no es lo mismo asustar levemente a un barbo y que se desplace un poco, que golpearlo con una aleta o darle a una piedra cerca de él y que salga despavorido. En el primer caso podemos incluso pescarlo pasados unos minutos, en el segundo caso más nos vale dejarnos caer con la corriente y pasar a otra zona.

Esto, de verdad que es muy importante, por donde transitemos y cuando es fundamental no mover las aletas ni un milímetro. Por eso es tan importante entender el río y su movimiento, para usarlo a nuestro favor y que sea la corriente la que nos meta en los sitios.

Podemos darnos contra un muro y tratar de luchar contra un gigante pero el río siempre nos da un carril o una combinación por la que él nos va a dirigir donde queramos. El río se trabaja con buenas piernas, pero sobre todo con cabeza.

2.-Pescar al flote desde pato.

Esta es una de las pescas más divertidas que se me ocurren. Es pescar al flote al estilo Patagonia. Nos dejamos llevar por la corriente y vamos corrigiendo al estilo ráfting para pescarlo todo en velocidad. Islas, orillas pedregosas, remansos, playas, saltos de agua, palos, estructuras de cemento, pedruscos… Vamos a encontrarnos de todo, y a pescarlo.

Es resultado es, en ocasiones, un descontrol total, con peleas increíbles donde nos tenemos que ir adaptando sobre la marcha. 

Lo más importante es mirar para adelante y según a la velocidad que estemos bajando, anticiparnos lo suficiente para que no nos pille el toro.

Pescando así vamos a experimentar una sensación de libertad y unas emociones difíciles de explicar.

3.-Batir corrientes medias.

A los barbos les encantan las corrientes fuertes, pero los comedores de alburnos se deben a su presa y por eso visitan a menudo las grandes tablas de corriente media.

Ésta es una acción de pesca de batir agua. Aquí es interesante dividirse y que cada compañero toque unas zonas distintas. Podemos clavar un pez con jerkbait en el mismo medio del río o buscando palos, espadañas, sombras, piedras… en las orillas.

Aquí, en este tipo de tablas vamos a creer que estamos pescando lucios porque la técnica es exactamente la misma.

La misma acción a los jerk y las mismas pausas eternas y el resultado pues explosiones en medio de las pausas, como los lucios.

Estas grandes tablas y tramos de corriente moderada funcionan en el abierto y en las orillas tenebrosas de palos y zarzas.

Todo lo anterior se anula si detectamos ataques. Estas son las típicas zonas para pescar a pez visto, o mejor dicho, a ataque visto.

Es básico llevar los equipos perfectos y poder lanzar muy muy lejos.

4.- El Laberinto.

Además de la caña, es importantísimo, cómo movamos las aletas en esta pesca. Es decir, este tipo de tramos anchos, los río se alivian en mangas, se dividen en tramos que a su vez se dividen también. Entender el laberinto y conseguir llegar a determinados sitios es muy importante, pero sobre todo, es divertido, apasionante, mágico.

Muchas veces podemos remontar por aguas someras pegados a una orilla e internarnos en un brazo del río, llegar a un saltos de agua recóndito y liarla parda.

Como esto se me ocurren muchos ejemplos de cosas que hemos hecho por ahí adelante.

Barbos vamos a clavar en cualquier sitio, pero de verdad que es realmente interesante complicarse al extremo de conseguir el pepinaco perfecto en el sitio más recóndito y más salvaje.

Es como pescar con un señuelo hecho por uno mismo, es pescar en un sitio que es solo nuestro.

Las mejores épocas para pescar barbos en corrientes

En cada momento del año pasan cosas distintas en el río y según seamos capaces de adaptarnos tendremos más o menos éxito.

En invierno esta pesca es interesante parándose en determinados puntos y buscando los peces más grandes del río. Está claro que no vamos a pescarlos en los momentos de más frío, pero sí puede ocurrir que buscando lucios o luciopercas demos con algún monstruo.

Esos días de anticiclón con pequeñas eclosiones dentro del invierno nos darán seguro peces grandes.

En estos momentos del frío es súper emocionante combinarlos con al menos otra especie de depredadores y ya tenemos una acción de pesca reina.

Metiendo señuelos de 3 y 4 pulgadas en determinados puntos del río vamos a pescar los barbos más agresivos, los más dominantes, los más voraces. Los 4 alburnos que han salido de la nevera, lo único que hay en el río para comer, esta en esos hot spot. Estos barbos fuertes reclamarán esas zonas.

Luego llega la primavera y empieza la locura. Aún podemos ser selectivos y encontrar peces grandes. La actividad, por momentos, se vuelve frenética con la freza y tendremos jornadas que serán facilísimas. 

A veces tendremos que bajar muchísimo el tamaño de los señuelos para que, peces que están en el amor se molesten en absorver algo.

A veces será al revés y con cosas grandes despertaremos la ira de unos contra otros.

La primavera es difícil y peligrosa por las subidas y bajadas del río, pero es muy divertida. Es el momento más loco.

El verano es para pescar muchísimos peces y aprender un montón. Teniendo en cuenta que vemos casi todo lo que hace nuestro señuelo y cómo reacciona cada pez, podemos entender que evolucionar a la velocidad de la luz en esta pesca es relativamente fácil.

Hay muchísimos peces y si lo hacemos bien tenemos el ensayo error infinito e inmediato a nuestra disposición. Todo el rato. Madrugando y apurando al atardecer en verano nos salen 10 horitas de pesca brutales, el resto, nos podemos refugiar del calor abrasador. 

El otoño es como un híbrido de primavera e invierno. Podemos conseguir peces grandes pero en condiciones de caudal muy inestables. Volvemos a un momento delicado de lluvias, crecidas, rayos y centellas.

Ojo con los rayos.

Dentro de todas las decenas de variables importantesimas que manejamos cuando diseñamos y planificamos un descenso de este tipo, el tema de las tormentas eléctricas es algo que no se baraja, inegocible.

Si nos enfrentamos a 15 o 20 km de río en unas 15 horas, sin apenas orillas donde salir y con un montón de puntos desconocidos y a priori complicados, es la peor situación para recibir una tormenta de rayos.

De todas las cosas de puro escalofrío que me han pasado pescando en corrientes fuertes con el pato, nada se acerca a lo que son los rayos sin tener orillas. Esto es algo a evitar porque es fácil morir así y no merece la pena. Es algo incontrolable. Con una barca metes motor y te vas, de orilla te escondes y listo pero bajando un tramo estás perdido. Con las cañas ahí dando palmas… no quiero ni pensarlo.

El más mínimo atisbo de tormenta en Otroño o Primavera, cancelamos el plan.

Señuelos para la pesca de barbos

Hablando de los señuelos hablamos de las técnicas.

La cuestión es el tipo de fondo, la profundidad del punto al que lanzamos, la corriente que hay allí y la corriente que nos está empujando a nosotros.

Golpear el fondo.

Muchas veces esto funciona y con señuelos pequeños y no tan pequeños consigo barbos buscando luciopercas o lucios.

Mover un piki de tres pulgadas translúcido con una cabeza de 10 o 15 gramos por un fondo de piedra funciona. Buscando eso, que el piki se hunda con fuerza entre las piedras, que suene mucho pero que se esconda. Eso le vuelve locos.

Otras veces estaremos en parados tranquilitos y balanceando de mil maneras los tamaños de los pikis con los pesos de las cabezas. Buscando derivar y posar en el fondo el señuelo de manera que lo tomen.

Sabemos que los peces están y solo se trata de crear los estímulos correctos.

Jerkbaits.

Es lo más efectivo con diferencia. Los barbos son selectivos por días y momentos. Una opción segura son las libreas plata imitación de alburno y con sonido.

Los colores naturales funcionan muy bien, pero es verdad que muchas veces el fúor, los amarillo chartreuse y jerkbaits glow son aplastantes.

En cuanto a los tamaños pues es lo mismo, a veces los jerks pequeños cogen más peces y otras hay que subir tamaño para divertirse.

Para mí el tamaño ideal es moverse entre los 7 y los 9 cm. Eso sí, poteras fuertes.

Texas.

Podemos estar bajando un tramo y encontrar un remanso/oasis donde los barbos estén entre algas, espadañas, palos y demás cobertura. Otras veces los pescaremos junto con los basses es zonas concretas del río.

Siempre hay que llevar pikis de 3 y 4 pulgadas montados en anzuelos de Texas con todos los pesos.

Cranks/lipless.

Muchas veces los crankbait y sobre todo, los shallow crankbaits nos harán el mejor trabajo posible.

Barriendo zonas extensas con perfección y sin cansarnos apenas.

El lipless es un señuelo obligado también para hacer muchas cosas en muchos sitios.

Chapas.

 Junto con los lipless, son los mejores señuelos. Las micro vibraciones y el sonido es lo que más barbos convence en el río. Podemos trabajarlos de muchas maneras y velocidades y adaptarnos a casi cualquier tipo de querencia de los peces. Son muy recomendables.

Equipos para la pesca del barbo

Aquí haría falta otro artículo, aunque también puedes leer esta guía sobre los distintos modelos de cañas de pesca

La idea es pescar a cásting para conseguir más precisión y más lances en menos tiempo.

Necesitamos una caña rápida para mover los pikis y tener tacto y algo un poco más progresivo para darle vida a los jerks y los crankbaits.

Es impensable llevar más de dos cañas en una acción de pesca así de violenta. Tampoco es razonable llevar solo una porque necesitamos dos, mínimo.

Ya no es una cuestión de acciones sino de repuesto. En un descenso de este tipo no es raro ni difícil perder una caña o partirla, y menos hablando de palos, corrientes y barbos grandes.

Tenemos claras ya dos cañas de unos 6,6 pies, cañas cortas, nunca más de 2,10 m. Independientemente de sus acciones, tienen que ser cañas fuertes y preparadas para lo que les viene.

Carreras muy potentes, arrastrar peces a contra corriente…

El carrete debe ser muy potente también.

Hay muchas maneras de hacer esto, yo personalmente no uso fluoro carbono en el carrete, lo lleno de trenzado de 0,18. La acción de pesca con fluoro es más suave, resiste mejor los roces con piedras. El problema es que cuando un pez se aleja mucho, tirando como una locomotora y encima ayudándose de la corriente pues con fluorocarbono perdemos el control por completo.

Yo uso trenzado y meto un bajo bastante largo de fluoro de entre 0,30 y 0,60, dependiendo de cómo estén los barbos y como estén las demás especies de depredadores, si las hay.

Aquí podéis encontrar algunos modelos de carretes perfectos para ésta técnica.

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